En esta exposición Ovidiu Batista desarrolla las ideas de su proyecto THE FLYING ART STUDIO en una serie de dibujos y grabados que se inspiran en la arquitectura y paisaje de la ciudad de A Coruña. La obra de Ovidiu se complementa en esta exposición con la de dos artistas invitados, Iulian Paraschiv y Clément Richem, que contribuyen con piezas de escultura, grabado y vídeo a construir el universo onírico de Flying dreams in Coruña. Hot girls in tofino you can date in datinginthe21century.

En esta exposición Ovidiu Batista desarrolla las ideas de su proyecto THE FLYING ART STUDIO en una serie de dibujos y grabados que se inspiran en la arquitectura y paisaje de la ciudad de A Coruña. La obra de Ovidiu se complementa en esta exposición con la de dos artistas invitados, Iulian Paraschiv y Clément Richem, que contribuyen con piezas de escultura, grabado y vídeo a construir el universo onírico de Flying dreams in Coruña.

OVIDIU BATISTA  /  CLÉMENT RICHEM

OVIDIU/CLÉMENT  – BATISTA/RICHEM se entremezclan en esta exposición, como lo hicieron sus vidas cuando la casualidad llevo a uno de ellos a la Escuela del otro, gracias a una beca Erasmus. A partir de entonces se forjó una amistad que les ha unido en diversas ocasiones, aventuras y viajes.  Metz, Estrasburgo, Timisoara, Galicia forman parte de la biografía de ambos. Uno de estos escenarios coincidentes fue La Fundación CIEC, Centro Internacional de Estampa Contemporánea, de Betanzos, en  donde ambos asisten a los talleres de grabado y donde yo entro en contacto con su obra y figura.

Como queda de manifiesto en esta muestra, ambos son artistas y creadores con independencia del medio y el soporte sobre el que trabajan. Pintura, grabado, dibujo, vídeo todo sirve para transmitir y plasmar su mundo.

Bajo el evocador título “Flying Dreams in Coruña”,  Ovidiu Batista /1987/ Birlad, Rumanía/, recoge una serie de obras que giran en torno a la ciudad herculina. Sus fachadas, galerías y como no la Torre de Hércules se abordan desde el grabado, el dibujo y la pintura teniendo como cuerpo el fundamento artístico del dibujo y como alma la ensoñación imaginada por el artista.

Partimos de la realidad, de lo contemplado en múltiples ocasiones para alejarnos de ella a través de la mirada del artista, invitándonos a flotar en un viaje que cada vez se hace más incorpóreo y etéreo. Las imágenes ya no pesan, las escalas se pierden gracias al hábil trazo del artista. Ovidiu, con clara economía de medios, un bolígrafo, una línea gráfica, etc., y con la casi ausencia del color hace aparentemente fácil lo que para muchos es difícil de conseguir, la presencia de lo inmaterial, de lo onírico.

En la obra de Clément Richem /1986/ Lons-le Saunier, Francia/, como él mismo nos  indica, el paso del tiempo es fundamental. Se interroga sobre las mutaciones que el produce sobre la materia, las transformaciones a las que se llega, muchas veces de forma inconsciente o no prefigurada. Lo aleatorio en nuestras vidas, pese a lo mucho que intentemos controlarlas, es siempre decisivo. Sobre este punto gira su aproximación al Arte.

Clément trabaja el dibujo y el grabado con gran maestría y más recientemente se interna en el mundo de la fotografía y el videoarte, teniendo siempre en cuenta este principio, sus palabras son esclarecedoras – 2 La fuerzas de lo vivo, el tiempo, la materia,…, son coautoras de mi trabajo. A veces tienes más importancia que yo, y me transformo en espectador”-

De nuevo unidos en el espacio y en el tiempo, estos dos amigos, estos dos artistas, nos invitan a compartir su particular mundo, que espero que a partir de ahora formen parte del suyo, y así acompañarles a un viaje del cual sabemos el origen pero nunca el destino.

 Pedro Galilea. Director de la Fundación CIEC

En la cabeza, una casa voladora bajo nuestros pies, el sueño. Todo gira, sin estar atado a nada, etéreo, flotante, ingrávido, como las cosas importantes, que siempre están ahí sin ser vistas. Los cuerpos se quiebran, como la vida siguen ahí, aún sin cabeza somos hogar, somos principio, desaparecemos, enmarañados, dentro del caos. El sueño, la inocencia, miles de puertas entramos y salimos y a veces nos convertimos en casas, nuestro cabello enraizado en las paredes, en el vórtice, entre lo que tenemos y lo que queremos alcanzar. El Ser trepa por las escaleras, araña, imagina que vuela, siempre anhelante, incansable, infinita contradicción la del vivir en este limbo. Personajes engullidos por el vacío, deseantes de otros mundos, acarreando el peso de sus vidas, testigos de sus cargas. Personajes en estado de gracia, movimiento puro, zozobran, no hay refugio, no hay paz, pero todo cesa, aparece la inocencia, duerme desnuda sobre nuestros tejados, para que no olvidemos, para recordar siempre. Respiremos ahora, la Casa ya pasó, ya voló sobre nuestras cabezas. Así es la obra de Ovidiu Batista, la que ronda en nuestras mentes, el eterno consciente inconsciente.

Bárbara Domínguez Sánchez. Madrid, noviembre de 2014

Me interrogo sobre los procesos de evolución de lo vivo. Con la acción del tiempo, todo se transforma, pasa de un estado a un otro. Experimento para revelar estos principios.

Después de trabajar el dibujo y el grabado, he empezado a hacer esculturas y videos. Realizo instalaciones con materias específicas. El tiempo influye sobre estas materias, que se transforman. Algunas instalaciones son para exponer y otras para hacer videos de animación.

Lo aleatorio es muy importante en mi obra. Las fuerzas de lo vivo – el tiempo, la materia – son coautores de mi trabajo. A veces tienen más importancia que yo, y me transformo en espectador.

Clément Richem, noviembre 2014

La escultura de Iulian Paraschiv se basa en el concepto de alusión. Sus retratos reflejan el lado infantil de lo humano -la pureza, la inocencia- condiciones y factores con los que la mayoría de nosotros nos identificamos.

Los rasgos infantiles y la representación de la «paz» son elementos iconográficos clave en su imaginario. Iulian los personifica en algunos casos a través de rostros sonrientes y en otros a través de rasgos que surgen de su universo personal y de su memoria visual. Las caras que representa son las de todos los días, recuerdan a los amigos de su infancia u otras personas con las que se ha relacionado a lo largo de su vida.

La particularidad de su obra está visiblemente representada por la mezcla de los materiales con los que trabaja: cemento, resina, hilos, plantas naturales…, el contraste entre los materiales que utiliza y los conceptos que transmite nos traslada a su personal universo surrealista.

Ovidiu Batista. Gijón, noviembre 2014