La Tate Modern expone las obras del artista conocido como Takis (Panayiotis Vassilakis, 1925) en una exposición titulada Takis: Sculptor of Magnetism, Light and Sound que comenzó el 3 de julio y durará hasta el 27 de octubre. La exposición está organizada en colaboración con el Museu d’Art Contemporani (MACBA) de Barcelona y el Museo de Arte Cicládico de Atenas. La muestra conmemora los 70 años de trayectoria artística, reuniendo más de 60 obras desde sus orígenes como escultor, inspirado por Picasso y Giacometti, hasta sus trabajos más recientes especialmente los dedicados al sonido. Entre ellas se encuentran las esculturas sonoras Signals realizadas con finas barras metálicas y alambres de piano enroscados que producen lo que él denomina como “sonidos del espacio”, o los dispositivos electromagnéticos que crean un denso campo de vibración sin sonido que más que oírse puede sentirse. Takis creó sus atípicos y originales instrumentos para que sonaran con autonomía, según el artista: “Cuando he hecho el instrumento, me desprendo de él. Me convierto en un simple oyente”.

También se exhiben las obras de la década de 1960 en las cuales Takis comenzó a utilizar luces eléctricas, otra de las características de su obra. Takis se inspiró en una estación de ferrocarril que cubría el trayecto Londres-París describiéndola como un bosque de señales u “ojos de monstruo” que se encendían y apagaban en una “selva de hierro”.

Las investigaciones y experimentaciones sobre la electricidad y el magnetismo se remontan a la década de 1850, un siglo antes del artista griego, cuando el físico británico Michael Faraday esparció limaduras de hierro en un papel sobre un imán y observó cómo se disponían a lo largo de las líneas de su campo invisible. Takis toma el relevo de lo explorado por Faraday tratando que los resultados se dirijan hacia el campo de las artes. Utiliza los campos magnéticos invisibles para que cobren forma y se aúnen al sonido para crear piezas que además de técnica poseen una belleza singular. Además de crear sus obras, el artista griego se involucró en la construcción de un centro de investigación para el arte y la ciencia que con el paso de los años se convirtió en la Fundación Takis con sede en la capital griega.

Una exposición muy recomendable rodeada de un aura nostálgica por la tecnología del siglo pasado pero que posee una abrumadora atemporalidad que todavía sitúa a Takis a día de hoy en la vanguardia de la creación artística y la experimentación sonora.