He-Man, los Transformers, el Vengador Tóxico y Sekone han cumplido ya treinta y tantos, y “Por el poder de Grayskull, SEKONE TIENE EL PODER!”. Ellos se lo dieron secuestrando su retina en la edad de la inocencia. Y en los 90 la música (no necesariamente el hip-hop, o el rap) y los patines en línea lo llevaron, entre tags y bombardeos, a vivir las calles de Vilagarcía.

Sekone se alimenta de la figuración realista de Velázquez, transmite la ironía y el juego entre el texto (muchas veces no escrito) y la imagen de John Baldessari y visita los territorios artísticos de Barry Mcgee. No es un grafittero, ni un artista urbano, ni un artista de galería; en el 2015 estas fronteras, y la del postgraffiti, están superadas. El Arte no entiende de límites entre los espacios y los discursos in-out han dejado de ser estancos, por el contrario, hay mucho que contar, y mucha necesidad de hacerlo, de lo público en lo privado y viceversa. Los dos, el arte urbano y el arte de sala, son tan válidos que no prostituyen una esencia solo criticada por puritanas mentes cartesianas.

Dicho esto, sí, algo está pasando en Monty4. Sekone se introduce en el espacio con una necesidad de exploración introspectiva y reproduce en él momentos de su intimidad vital y creativa, instantes personales y ajenos, mediante sátira de humor negro cargada de discurso vital. Un gorro espanzurriado en el suelo y pintado en una tabla de pulpo no es solo plástica, ni un alarde de realismo pictórico, sino el medio a través del que Sekone comparte con nosotros su historia personal e ironiza un retrato generacional. De manera similar, con sus “amigos que no quisieron posar para una foto y acabaron siendo un dibujo!” desvela la intimidad de los que quisieron ocultarla y nos cuenta cuan ridículo es tener sentido del ridículo.

Valle García

«¿Qué está pasando?… Pasa que se celebran los 20 años de la muerte del pionero del graffiti en España, El Muelle. Pasa que se acaba de estrenar el documental Dos platos y un micro para celebrar los 30 años del nacimiento del rap nacional. Pasa que en Europa se están realizando los mejores encuentros academicistas donde se estudia el “ya no fenómeno” del arte urbano. Y mientras tanto, se sucede la improvisación causal en una sala de paredes blancas… es Sekone en modo Transformer‬.
Hace tiempo que conozco la obra de Seko, y ahora inaugura una muestra en galería Monty 4. Hay un cambio, un gran cambio, hacia la emocionalidad de la pintura a través del dolor personal; de pararse enfrente a los “no-retratos” que crea a partir de recuerdos, de imágenes que recupera de la basura, de pantallas audiovisuales, de bocetos o simplemente de vivencias nocturnas con un gorro en la cabeza que no volverá a casa.
Esta manera de crear, recuerda a uno de sus maestros visuales, John Baldessari, retratando algo que nadie suele plasmar con ese tono barroco, a modo Rembrandt que ahora exhalan sus creaciones. Plasma ese misterio en las miradas no-representadas, en esos bodegones humanos sin rostro, pero con alma quieta, como instantes congelados.
El soporte ya no es el muro, ahora es uno, dos o tres platos de pulpo por aquello de estar “entre el bien y el mal”, como dice el propio artista. Para mi, por aquello de estar entre esa línea aún hoy existente en ciertos ámbitos que separan la cultura oficial del underground, a esta última vas tú, a la otra cultura, a la oficial, esta sale a tu encuentro tal como afirmaba Frank Zappa entre punkies y rock.
Seko viene del muro urbano y ha evolucionado rompiendo sutilmente los horizontes existentes entre el arte académico y el no oficial y transgresor, de modo que representa esa generación de artistas nacida en Galicia, que han demostrado como ya afirmaba Isaac Díaz Pardo poco antes de irse de este mundo, “esos chicos hacen algo muy interesante e importante y la sociedad aún no se ha dado cuenta de ello”.
En Monty4 si son conscientes “de ello”; aún son pocos los espacios que permiten exponer a artistas con el perfil de Sekone, con unas enormes connotaciones creativas para salirse de la norma, de lo establecido y crear más allá del lienzo, crear más allá del muro.
Y como decía a mediados de los 80 el Mc Randy: y esto es un ejemplo de esta movida que no para de crecer

Amabel González Troncoso
Investigadora / Comisaria independiente

 

SE KO NE (Vilagarcía de Arousa en 1983).
De formación autodidacta, comienza a pintar graffiti en el año 1996 en su ciudad natal. Actualmente reside en A Coruña, a donde se trasladó en 2001 para cursar estudios de ilustración y gráfica publicitaria. Tras varios años trabajando como diseñador en el sector textil, retoma con fuerza su carrera artística participando en numerosas intervenciones y organizando diversos talleres de arte urbano. Su última exposición (Septiembre-Noviembre 2014) ha sido Ni sí ni no ni blanco ni negro, en la Sala Municipal de Exposiciones Salvador de Madariaga (A Coruña).