1 de Marzo / 26 de Abril 2019

Ella suele descansar con los pies en el agua/ Tiene azul el corazón de nadadora/ Volverá con su piel color membrillo/ Bordeando en equilibrio toda la piscina por amor. FAMILY, Nadadora, “Un soplo en el corazón” (1993)

La pintura de Raúl Álvarez puede parecer cómoda o fácil, pero no es así. Las obras que nos propone nos sitúan como espectadores al borde de la piscina, de nuestro abismo personal, observadores y testigos del desastre, forzándonos a explorar sensorialmente las entrañas de la realidad a través de sus metáforas. La figura suspendida, ingrávida, se detiene, congela el movimiento, mientras nuestros demonios nos arrastran al fondo, a las entrañas, al útero, hasta las sombras de nuestro mundo, devolviéndonos una perspectiva deformada del futuro. Con toda la poesía solidificada en sus imágenes, condensada en ese instante preciso en el que se desvanece la belleza de una realidad efímera. O quizás no, quizás somos refrendatarios de un parto mutante, salimos al líquido, al azul, nacemos en otro elemento. Ya no seremos los mismos al salir al aire, a la realidad, el abismo nos ha devuelto la mirada, ahora somos cómplices de los sueños de la razón torturada. Y sin embargo, sentimos una confortable serenidad, una cierta alegría, el habernos hecho participes del ritual que da forma a la belleza nos llena de júbilo, nos desordena los sentidos. Estamos ante una obra, más plástica que narrativa, más escenográfica que dramática, de una provocación sin concesiones, de gran potencia visual y un exacerbado sentido del realismo. Tenemos azul el corazón de nadadora…

Pedro Taboada de Zúñiga Campos

Descubre todas sus obras en nuestra tienda online!