“El descuido es mio” como acto de sinceridad, como paso previo y necesario para establecer una comunicación. Pero también como re-afirmación de la suciedad (y de la realidad) que se transmuta en belleza, que al fin y al cabo, es lo que el artista reclama.

Con esta exposición Manuel nos habla a través de texturas, materias, signos y gestos. Escribe su mensaje sobre la piel del cuadro concebida como la piel del mundo. Su mundo se inspira en las ciudades pero parte de su expresión última: de sus consecuencias y sus detritus. De sus manchas en paredes y aceras, de las pintadas callejeras como “prueba de vida” de estas ciudades cada vez más inhumanas.

OBRA