Quizás los museos más visitados en los últimos tiempos por Benito Freire sean los referidos a la arqueología industrial, es decir, las chatarrerías, los desguaces y algún arenal de playa atlántica plagada de pecios. Lugares, estos, que le producen un estado de alucinación comparable, según el mismo nos contó, a una hipotética o virtual visita al taller de Iheronimus Bosch, del que algún estudioso de su vida y obra concluye que, este, concibió y pintó el jardín de las delicias mientras sufría una suerte de alucinaciones derivadas de comer, consciente o inconscientemente, pan infectado con moho negro (LSD).
De todas las fantasías concebidas por el hombre quizás la que le ha acompañado, desde las cavernas a las naves espaciales, haya sido la invención de seres imaginarios, bien para procurarse oscuros terrores o torturas, amables placeres o respiros o, simplemente para divertirse. La ontología fantástica está plagada de descripciones y representaciones de animales surgidos de la imaginación a través del miedo, la euforia, el pánico, la alegría, el divertimento o la pura estética. En esta muestra, en un alarde de inagotable imaginación, Benito Freire ahonda en la figuración y representación de esos animales oníricos y rinde homenaje a sus inspiradores, El Bosco, Hitchcock, Spielberg, Lucas, Cervantes… Con su singular manera de tratar y trabajar materiales y elementos de desecho, consigue dar sentido y vida a la materia inerte.

Jesús Montero
 
A través de su magia de inventor-artista, Benito Freire dota a sus bichos de una insólita y amable belleza exterior. Su estilo evoca el reivindicativo arte póvera de los 60-70: en su estudio plagado de piezas metálicas, encontradas y buscadas, se ensamblan patas de acero corrugado o tornillos, cuerpos de cilindros de motor, cabezas de azada… extraños bichos multipatas corren por su terraza, mientras un reptil con esqueleto de metal acecha y una bandada de pájaros, que antes araban la tierra, sobrevuela nuestras cabezas anclados mediante una varilla y una chapa naval.
Pero Benito no solo recicla sino que da un paso más allá, mucho más interesante, visualiza las piezas de desecho industrial (generalmente metálicas pero también de cuerda, madera o piedra), dotándolas de una mayor dignidad en un nuevo ciclo vital. Es por eso que el arte de Benito, bebiendo del póvera, culmina magistralmente en arte upcycling. En sus esculturas, los elementos de nuestra «vida obrera» -como reza en el círculo central de su reloj de pared- mutan en provocadoras y sugestivas obras-bichos-arte.
Valle García

 

Benito Freire (A Coruña, 1972). Desde muy joven está interesado en la construcción y experimentación con distintos materiales. En sus primeros trabajos, alrededor de 1996, juega sobre todo con la piedra y el cobre para fabricar lámparas, y comienza a exponer piezas de pared en las que combina la pintura matérica con objetos encontrados.

En el año 2000 finaliza sus estudios de Técnicas de Volumen en la escuela Pablo Picasso de A Coruña. Comienza a realizar piezas funcionales para diferentes espacios, trabajos urbanísticos en portales y fachadas, dando siempre protagonismo al hierro. En estos proyectos se interesa por adaptar la obra al espacio y utiliza diferentes temáticas, casi siempre basándose en el mundo animal y vegetal. También forma parte de exposiciones colectivas como la Muestra de Arte en la Estación Marítima (2001) y en el Ateneo Ferrolán (2003).

En 2005 realiza seis portales en A Cabana y en 2006 una fachada de 14 piezas de hierro retorcido a modo de balcones en A Coruña. En 2008 expone a nivel individual en la galería Coleccionan con la exposición «Ad Hoc Ines» y participa en la muestra colectiva «Outonarte» en Palexco de A Coruña. En 2009 participa, con el fotógrafo Isra Cubillo, en la exposición “Al doblar la esquina” en la Galería 1ª Planta de A Coruña. En los años siguientes continúa creando piezas funcionales a las que aplica planteamientos abstractos como la pieza “Balcón” en la Galería Monty4 (2010), o orgánicos, como la pieza «Pulpo» (2011) en el paseo de la Dársena en A Coruña.

En el año 2013 participa junto al artista Javier Liébana, en la exposición «Aleaciones» en la galería Monty4 de A Coruña. Actualmente continúa desarrollando su estilo, indagando en la naturaleza de los materiales con los que trabaja y elaborando piezas a partir de materiales reciclados, en las que la estética y la funcionalidad se equilibran.

Obra