28/04 – 28/05/2017

La obra y la vida de Alfonso Abelenda está ya escrita y comentada por críticos de arte y biógrafos. Sin embargo siempre surge alguna página inédita, insólita o sorprendente, antes no contada o poco conocida. Y es que Alfonso es como un caleidoscopio que nunca repite la misma imagen o, tal como en aquel libro de la arena imaginado por Borges, cuando pasas una página nunca volverás a encontrarla como la has leído. Abelenda sugiere la eternidad, y la eternidad se nutre de momentos, como el desierto de la arena o el océano de las olas.

Alfonso siempre mezcló arte, ironía y vida; de esa unidad surge ese personaje que busca la utopía del ser total: pintor, tertuliano, Caballero de la Orden de María Pita, actor, humorista, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Galicia, jugador de rugby inglés, Caballero Doctrino del Mayor de San Felipe y Santiago de Alcalá de Henares, atleta, inventor del Abelendario… Un tahúr canalla y sensible (valga el oxímoron), que se reinventa y reivindica en cada momento.

En esta muestra nos enseña curiosos dibujos y pinturas iniciáticas de fechas inciertas, viñetas realizadas para La Codorniz y Cambio 16, entre los años 1966 y 1984 que apuntan y definen unas aproximaciones a su filosofía existencial, su manera irónica y sarcástica de traducir la sociedad que le rodea, tirando dardos a diestra y siniestra, sin complejo alguno. Nos muestra, además, arquetípicas marinas (Parrote) y pinturas-dibujos de retratos imaginaros en clave cubista, un bodegón que recuerda vagamente a G. Morandi con potente colorido, experimentos que reflexionan sobre la filosofía del fuego y sus últimas pinturas de 2016 y 2017, fechas en las que el autor declama que está prácticamente ciego.

Abelenda todavía sigue pintando, además de cuidar y pasear a su inseparable perro Tarzán, aunque lo niegue.

Jesús Montero, Abril 2017

2017-09-05T16:48:59+00:00 abril 24th, 2017|